¿TIENE CABIDA EL ABORDAJE SOBRE EL SUFRIMIENTO EN LOS CENTROS EDUCATIVOS?

Categories: Care, Education, Featured, and Opinion.

Paliativos Sin Fronteras 2021.

La educación, más allá de ser un derecho individual, supone una oportunidad para el conjunto de la comunidad, puesto que se erige como la más útil herramienta para el avance social. Cada sociedad es hija de la mentalidad de cada uno de los suje-tos que la componen, pero para que dicha mentalidad se desarrolle plenamente ha de pasar necesariamente por el tamiz de una educación lo más completa posible, que no solamente instruya en lo estrictamente académico, sino que forme ciudadanos en un sentido más amplio. Pero como vere-mos, hay aspectos de nuestra realidad más cotidiana que escapan de las primeras etapas educativas.

¿Qué enseñamos en nuestros colegios e institutos sobre la enfermedad?, ¿sobre el sufrimiento que ésta provoca?, ¿sobre la inevitable muerte? La respuesta es que se enseña poco, muy poco, o incluso nada.

El currículo actual, junto con las asig-naturas propiamente dichas, incluye dife-rentes temas para que sean tratados en el aula. Son los llamados «contenidos trans-versales», gracias a los cuales podemos acercar a los centros educativos los proble-mas y preocupaciones sociales que se re-conocen como prioritarios en un momen-to determinado. En la actualidad hablamos por ejemplo de cuestiones como la edu-cación para la convivencia y la paz, educa-ción para la igualdad, educación sexual, o la educación medioambiental, la vial o la orientada al consumo responsable. Pero en lo que nos concierne, para dar respuesta a las preguntas que nos hacíamos debemos fijarnos en un tema transversal en concre-to, el relativo a la «Educación para la salud e higiene personal», que las sucesivas e incontables leyes educativas abordan con un concepto integral de la salud, entendida ésta como un bienestar físico y mental que favorezca el desarrollo personal y social. Es decir, se enfoca a la adquisición por parte del alumnado de unos hábitos de compor-tamiento saludables, pero en ningún caso aparecen los conceptos ya mencionados de enfermedad, sufrimiento o muerte, que efectivamente quedan fuera del currículo educativo español.

Pero esto no significa que estos temas no se puedan tratar en clase, donde la pro-pia dinámica del proceso de enseñanza-aprendizaje nos puede llevar a su análisis. La cuestión es que en muchas ocasiones el profesorado no se siente preparado para abordarlos en profundidad, y es por ello que cuando se plantean, se suele hacer tangencialmente, casi con temor. Es innegable que determinados temas son complicados de tratar con niños o adolescentes, a quie-nes cuestiones tan crudas como la muerte o la enfermedad les resultan extremada-mente complejas de entender en toda su extensión, por lo que los mismos docentes prefieren en muchos casos no abordarlos, o hacerlo muy someramente cuando sean inevitables.

Por todo esto, son muchas las voces que hoy piden que la actual «Educación para la salud» derribe esos muros, muchas veces autoimpuestos, y se incluyan en el currículo cuestiones como la enfermedad y la muerte, que como hemos visto, actual-mente quedan fuera del proyecto educati-vo. Trabajos como los de los profesores de la Universidad Autónoma de Madrid Agus-tín de la Herrán Gascón, Pablo Rodríguez Herrero o Victoria de Miguel Yubero, quie-nes encabezan un grupo de investigación y formación pionero a nivel internacional1, proponen la superación de los citados ta-búes, complementando la actual “Educa-ción para la salud” con lo que denominan “Educación para la muerte.”

Así, solo con un acercamiento lo más natural y sincero posible a estos temas, sin caer en histrionismos ni en actitudes so-breprotectoras, podemos conseguir que nuestros alumnos y alumnas vayan adqui-riendo una madurez personal que los lleve a comprender el mundo que los rodea, por duro que a veces pueda parecer. No pare-ce justo ocultar esta parte de la realidad a quienes precisamente por encontrarse en una etapa de formación de la personalidad necesitan disponer de toda la informa-ción que se les pueda hacer llegar, lógica-mente, siempre en función de su nivel y capacidades.

Pero el que asimilen la idea de lo in-evitable no solo les ayudará en su forma-ción personal, sino también en la académi-ca. Pues más allá de tratar estas cuestiones al enfrentarnos a posibles sucesos luctuo-sos que puedan acontecer en el centro o en sus propias familias, es imprescindible para una completa comprensión de deter-minadas materias la aceptación de lo que suponen conceptos como la enfermedad, el sufrimiento, el dolor, el miedo, o la pér-dida, así como el acercamiento a valores como la caridad o la empatía, tan funda-mentales en el mundo de los cuidados pa-liativos. De esta manera, por citar algunos ejemplos, esto les facilitará la profundiza-ción y la verdadera comprensión de disci-plinas como puedan ser la Filosofía, la Lite-ratura, la Biología, la Religión o los Valores Éticos, la Historia del Arte, la Historia o la Cultura Clásica entre otras.

Concluyendo, si como hemos visto, una de las aspiraciones del sistema edu-cativo debe ser la de formar personas, no parece muy lógico hurtarles a nuestros alumnos la comprensión de una parte de la realidad. La enfermedad y el dolor que esta causa, tanto en los propios enfermos como en sus allegados, así como la propia muerte, forman parte de la vida, y una edu-cación que no las contemple no será una educación completa. Más aún si hemos de enfrentarnos en el aula a casos que pre-cisen de cuidados paliativos, que inevita-blemente se alargarán en el tiempo, con la consiguiente angustia vital de los menores. Afortunadamente, hay quienes trabajan en la dirección adecuada para que se solven-ten estas carencias del currículo educativo, de tal manera que se aporte un matiz más humano a la educación que se imparte en nuestros centros educativos.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *