Un importante periódico mexicano, El Informador, da cuenta de la situación de los cuidados paliativos en Guadalajara, Jalisco, una de las principales ciudades de dicho país. Allí, al igual que en otras muchas ciudades de nuestra región, la provisión de cuidados paliativos es extremadamente baja. La realidad sería aún peor a nivel rural.
Asimismo, el artículo en cuestión nos acerca al tema de las iniciativas de promulgación de leyes en cuidados paliativos, las cuales más de una vez son sancionadas pero nunca reglamentadas, lo que hace que los efectos de dichas leyes no sean ostensibles.
Como si fuera una lista de los problemas que día a día afrontamos, se aborda la problemática suscitada, por una parte, por la carencia de datos estadísticos reales sobre los pacientes potencialmente beneficiarios de la asistencia por cuidados paliativos, y por otra parte, por la falta de conocimiento de los pacientes, acerca de qué ventajas pueden obtener de estos cuidados.
Dice la doctora Edna González López, adscripta a la Unidad de Cuidados Paliativos y Clínica del Dolor del Nuevo Hospital Civil Dr. Juan I. Menchaca: “Mucha gente no sabe qué son los cuidados paliativos o no sabe que existe esta atención; se necesita avisarle a la población en general que hay atención en cuidados paliativos y que tiene el derecho de ser atendido”.
En resumen: escasa disponibilidad y baja accesibilidad a los cuidados, legislación insuficiente, desconocimiento de necesidades de atención en forma global, comunicación efectiva hacia la población.
Los problemas no son nuevos, quizás debamos reagudizar el ingenio para, más allá de seguir reflexionando sobre ellos, hacer viables nuevas soluciones.
Al fin y al cabo, como escribió Marcel Proust: “”El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos.”
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